
Bariloche, Noviembre de 2007
¡Qué foto! ¿No?
¿Vieron qué lindo atardecer?
Nada es lo que parece
Vamos caminando por la vida convencidos de que estamos obrando de determinada manera. Determinada por nosotros, claro está. Que vemos y comprendemos a personas y situaciones que están al alcance de nuestros sentidos, que se van entrelazando con nuestro diario devenir.
Nos alegramos cuando algo más o menos sale como lo habíamos imaginado, como si nuestro esfuerzo u oportunismo hubiera sido el factótum excluyente.
Nos entristecemos o enojamos cuando algo o alguien nos saca de lo que habíamos programado encontrar o lograr, como si nuestra torpeza o desconocimiento alcanzaran para torcer solo una ramita de este mundo.
Las tetas y el porte al andar de A.
Los ojos y la mirada de E.
La boca y la sonrisa de la otra A.
Las piernas y la elasticidad de la otra otra A.
El cuerpo y la voluptuosidad de D.
Nada es lo que parece.
Mi reciente encuentro con M. me volvió a poner ante la reflexión de por qué suceden determinadas cosas. De qué es lo que está sucediendo verdaderamente. ¿Lo sabemos? ¿Lo sé? ¿Qué llevó a encontrarnos, a poder compartir lo que compartimos?
Nada es lo que parece.
Será cuestión entonces de seguir confiando y caminando.
Ah, el “atardecer” es una foto de una mesa de madera vista desde arriba…
Nada es lo que parece.
Fabián Piqué
fabianpique@bariloche.com.ar
¡Qué foto! ¿No?
¿Vieron qué lindo atardecer?
Nada es lo que parece
Vamos caminando por la vida convencidos de que estamos obrando de determinada manera. Determinada por nosotros, claro está. Que vemos y comprendemos a personas y situaciones que están al alcance de nuestros sentidos, que se van entrelazando con nuestro diario devenir.
Nos alegramos cuando algo más o menos sale como lo habíamos imaginado, como si nuestro esfuerzo u oportunismo hubiera sido el factótum excluyente.
Nos entristecemos o enojamos cuando algo o alguien nos saca de lo que habíamos programado encontrar o lograr, como si nuestra torpeza o desconocimiento alcanzaran para torcer solo una ramita de este mundo.
Las tetas y el porte al andar de A.
Los ojos y la mirada de E.
La boca y la sonrisa de la otra A.
Las piernas y la elasticidad de la otra otra A.
El cuerpo y la voluptuosidad de D.
Nada es lo que parece.
Mi reciente encuentro con M. me volvió a poner ante la reflexión de por qué suceden determinadas cosas. De qué es lo que está sucediendo verdaderamente. ¿Lo sabemos? ¿Lo sé? ¿Qué llevó a encontrarnos, a poder compartir lo que compartimos?
Nada es lo que parece.
Será cuestión entonces de seguir confiando y caminando.
Ah, el “atardecer” es una foto de una mesa de madera vista desde arriba…
Nada es lo que parece.
Fabián Piqué
fabianpique@bariloche.com.ar
1 comentario:
Entonces, vos no sos lo que percibo que sos cuando leo tu blog? Eh? Qué sos? A ver...
Fabián,
cada uno tiene su personal, íntima, y exclusiva verdad. Y la vive como puede. Como le sirve, como entiende es la única manera de hacerle pito catalán a la muerte.
Quizás la forma de tus letras, de la A a la Z, no sean otra cosa que fichas con las que apostás a la vida. Y vale. Te vale.
Aunque llegue el momento que una de ellas se caiga de la mesa de juego y entiendas que sólo es una ficha. Que el resto depende de vos.
Te abrazo.
Publicar un comentario