
Bariloche, 12 de Abril de 2011
La Gira sigue, las Reliquias quedan en el Corazón
Aquella soleada tarde en que llegó la noticia de que podríamos recibir las Reliquias en Bariloche parece ahora lejana. Fue sólo 2 meses atrás, ocho semanas en las que fueron creciendo la curiosidad, el entusiasmo (a veces desbordado), la ansiedad y la intriga, sobre lo que sería tener cerca este cúmulo de energía sagrada al alcance de la mano, ante nuestros ojos, aquí en la Patagonia.
¿Qué eran las Reliquias? Tardé poco en leer acerca de ellas, de investigar de dónde venían, a qué Maestro habían pertenecido.
Tardé bastante más en ser conciente de lo que iban a producir por su sola cercanía, con su permanente irradiación benéfica. Reconozco que el solo hecho de pensar acerca de ver Reliquias pertenecientes al Buda Histórico, a Buda Sakhyamuni, a mi querido Siddartha Gautama, me generaba gran expectativa.
No podía prever el efecto energético enorme que tanto éstas como las de otros grandes lamas iban a producir en mí y en casi todos quienes se acercaran.
Nuestra tarea, ayudar a dar acogida a los Custodios y a las Reliquias, e intentar difundir y comunicar el Evento de la forma más adecuada posible.
Todo fluyó, desde el primer momento, hasta llegar a este inolvidable Viernes 8 de Abril en que finalmente pudimos tener las Reliquias ante nosotros, luego de una Ceremonia hermosa y tan cálida como pocos momentos puedo recordar.
La sucesión de miradas, sonrisas, llantos, emociones, silencios y sentimientos fue inabarcable una vez que se abrió el Salón.
¿Será cierto?
¿Es posible que puedan reunirse en armonía y orden casi tres mil personas de tan diversos orígenes y lugares, en sucesión ininterrumpida, para transitar durante un rato alrededor de Reliquias Sagradas? ¿Y que puedan vibrar en sintonía con la Paz y el Amor que nunca abandonó la sala hasta el Domingo a la noche?
Es cierto. Es posible. Lo vivimos y lo compartimos.
Está ocurriendo.
La Gira ahora seguirá su rumbo, sembrando en otros sitios y en otra gente la intención del encuentro con lo sublime.
Las Reliquias quedan. Quedan aquí en nuestros corazones, latiendo fuerte. Con el anhelo de que nos nutran gota a gota con su energía inagotable, para que todos los días podamos beber, humedeciéndonos los labios con ese néctar, y nos sintamos más vivos hasta el último de nuestros días en la Tierra.
Fabián Piqué
fabianpique@bariloche.com.ar