
En este Día del Niño, esta entrevista publicada en el Diario Río Negro me pareció muy oportuna.....
Todo por los chicos
Por Fabián Piqué (*)
Entrevista a una “pequeña” gran mujer.
Nelly Panizza
Conocerla y estar cerca de ella es enchufarse a una fuente inagotable de energía.
Energía que contagia y emociona, que moviliza por el solo hecho de ver en acción a esta increíble mujer de “apenas” 81 años, que habla y ríe como una jovencita, pero que transmite con sus ojos una profundidad y experiencia que obliga a centrase y estar atento.
Nada resulta indiferente ante la sola cercanía de Nelly.
La conocí en un Taller de Creatividad dictado en Bariloche al que fuimos ambos como simples buscadores, intentando aprender y compartir técnicas de conexión con el Arte, para llevar a lo cotidiano de cada uno el proceso de la manifestación artística. Que yo estuviera presente en ese Taller era lógico, tengo mucho aún que explorar de mi mitad derecha del cerebro. Pero que ella, a su edad, se sentara 6 horas aportando su simpatía al grupo, y que tomara notas e investigara ideas nuevas para poner en práctica en sus proyectos, no dejaba de sorprender a todos.
Posteriores encuentros en el pueblo, sorpresivos y espontáneos, hicieron que nuestra charla abarcara temas más cercanos a la amistad. Y al irme enterando de su plena entrega a las obras por los chicos, mi admiración se ensanchaba y mi interés crecía, gestando un afecto que fue cobrando sustancia y vitalidad.
La Aldea Infantil pasó a ser un lugar conocido y querido desde que su relato me llevó a conocer cómo fue su gestación, hace más de 15 años. Con el tiempo, las anécdotas sobre su larga y prolífica vida fueron relatadas mientras compartíamos largas tardes y varias tazas de té. Costurera, peluquera, comerciante, oficios varios que le permitieron viajar, criar a sus hijas y finalmente establecerse en un pequeño Bariloche allá por 1970…
- ¿El nombre de la mercería “Al divino botón” se te ocurrió a vos?
- No, ya estaba. Una vecina me vendió el fondo de comercio y se lo dejé, me llamaba la atención y me caía bien. Fue mi primer negocio en Bariloche, estuvimos como 20 años allí, arreglando ropa, vendiendo artículos de mercería y usando el local como lugar de reuniones cuando hacia falta.
- Tu relación con la escuela y la educación viene de lejos y además es un tema familiar, siendo que tus hijas son maestras.
- Si, una de ellas, Pilar, es maestra de plástica y profesora de inglés. Y la otra, Gabriela, ya tiene tantos títulos que me sorprende, fue maestra en Ñirihuau, directora del Colegio del Sol y trabaja ahora en el Instituto de Formación Docente.
- Siempre sentí estando cerca de ti que te mueve una profunda espiritualidad. ¿Siempre sentiste cercanía con Jesús? ¿Rezas mucho?
- Rezar no, yo hablo con Jesús. Desde que tomé la primera comunión, sentí que me enamoraba de Él, y ese sentimiento me dura hasta hoy. Yo le hablo, ¡Y Él me contesta! Está siempre presente.
- De hecho te he escuchado referirte a Él como “La Voz”.
- Es así, es la voz que me habla, ¡incluso a veces me reta! Me guía y me sacó de muchas situaciones muy bravas. Pero hay que saberle escuchar y estar convencido de que está ahí, tenerle Fe.
- ¿Qué son para vos los chicos de Aldea Infantil?
Los chicos de la escuela, los de todo el barrio, son como mis hijos. De joven quise siempre tener como 6 hijos, pero nos quedamos en 2 con mi marido. Y ahora sólo en la escuela tengo 106, los disfruto un montón. Me hacen muy feliz.
- ¿Es cierto que el proyecto creció de la nada? ¿Qué fue deseado e imaginado cuando no existía edificio alguno y luego con el tiempo gestaron lo que vemos hoy?
- Nació de un trauma, algo muy feo, cuando nos enteramos con un grupo de mujeres de una situación que había en el barrio El Vivero. Ello nos movilizó para acercarnos personalmente y allí nos comentan entre otras cosas de la necesidad de contar con una escuela (que no tenían) para que los chicos no tuvieran que viajar tanto para ir a la primaria. Ese fue el comienzo, gestionamos una tierra con el municipio y luego empezamos el largo camino de conseguir elementos y donaciones para tener el edificio y habilitarlo con el Ministerio.
- Donaciones que vinieron de mucha gente, de aquí y del extranjero, según veo.
- Si, la gente de Bariloche apoyó muchísimo, algunas empresas comenzaron a aportar cosas que hacían falta. Y del extranjero, cuando podíamos, hacíamos gestiones, algunas medio “locas”. Pero fueron buenas, ¡incluso Robert Redford colaboró enviando un cheque!
- El Amor es la verdadera fuerza transformadora. ¿Es así? Imagino que lo experimentás a diario.
- Totalmente, todo el tiempo. No podría vivir sin dar y recibir Amor, que todo lo puede.
- ¿Cómo se puede colaborar con la educación de los chicos? ¿Hay maneras de acercarse a la Aldea Infantil como voluntario?
- Si, tenemos incluso algunos voluntarios que llegan del extranjero. Llegan para contarles cuentos a los chicos, enseñarles idioma inglés, juegan con ellos y las maestras tienen así un apoyo adicional muy lindo. Se puede ayudar de muchas formas, siempre que haya ganas.
- ¿”La Voz” te sigue impulsando para hacer nuevos proyectos? ¿Tenés algo entre manos ahora?
- Trabajar con los padres y madres de los chicos que van a la escuela. Acercarles ideas que los ayuden a valorar lo que tienen y que mejoren sus condiciones de vida, así de paso los chicos reciben más calidad de vida.
- ¡Contame dónde puedo conseguir ese entusiasmo tuyo! Sin duda una gran lección que aprendo con vos es que la clave está en la entrega, que dando se recibe.
- Si, el servicio, la entrega, es lo que te alimenta. Yo pienso todo el tiempo en cómo hacer para ayudar, y siempre creo que hago poco. Escuchando a la gente y entregando Amor es como aparecen las cosas.
La Aldea Infantil Bariloche
Es una asociación civil sin fines de lucro (personería jurídica 977/91) creada en 1991 con el fin de establecer y sostener una escuela primaria. En sus inicios la tarea estuvo dedicada a construir el edificio y en 2005 habilitó finalmente las primeras aulas con jardín de infantes, 1º, 2º y 3º grado. En la actualidad mantiene 106 chicos en forma permanente y se han recibido los primeros alumnos de 7º grado. La Comisión Directiva, presidida por Nelly Panizza, ha gestionado y obtenido la tierra, recursos humanos y fondos ante infinidad de instituciones y empresas, y sigue colaborando activamente para mejorar las prestaciones y servicios que brindan a los chicos.
Nelly Panizza
Nacida en Buenos Aires, estudió primaria y secundaria en la Escuela La Anunciata. De profesión peinadora y manicura, viajó en su juventud en un buque de ELMA alrededor del mundo. Luego de casada y ya con 2 hijas, viajó a Bariloche para quedarse definitivamente. Ha recibido varios premios y reconocimientos por su labor de entrega a la comunidad, tales como el Premio “Eva Perón” (distinción por su labor y compromiso con la gente) otorgado en 1999 por la Municipalidad de San Carlos de Bariloche, el Premio “Mujer a la Labor Comunitaria” otorgado por El Concejo Municipal de San Carlos de Bariloche en 2002 y el Diploma por su participación en la “conquista de los derechos políticos de la mujer argentina” otorgado por la Biblioteca del Congreso de la Nación en 2004.
Para contactarse con Aldea Infantil Bariloche
Escuela Kailen G-050: Rivadavia s/n, Barrio “El Vivero”, San Carlos de Bariloche, Provincia de Río Negro. C.P. 8400. - Casilla de Correo Nº 539 - C.P.: 8400 - Tel.: (02944) 443421 - Cel.: (02944) 15536965 - S. C. de Bariloche - Pcia. de Río Negro - e-mail: aldeainfantilbariloche@yahoo.com.ar
(*) Fabián Piqué, reside en Bariloche, profesional en turismo y escritor aficionado
fabianpique@bariloche.com.ar
