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jueves, 23 de agosto de 2018

La Punta del Ovillo


Agosto de 2018, en el Día del Niño

La punta del ovillo
Para ir tirando del piolín… (en los inicios del Octavo Ciclo)

En casa, acostado hace un par de semanas en la cama, leo en el libro:
“En una carta natal, la base de los vínculos está en los Aspectos. porque los aspectos son vínculos. En los aspectos reside la matriz vincular del individuo porque esos planetas van a estar ligados de ese modo hasta el último de mis días, y se van a expresar en vínculos. De ese modo, si yo tengo Plutón cuadratura Venus, siempre Venus vendrá con Plutón, no va a haber posibilidad de que Venus venga sin Plutón”.

Yo tengo en mi carta natal a Plutón en Casa 4, que es el Hogar, la Familia, y a Venus en Casa 7, que es la Pareja, las relaciones complementarias. Y los tengo aspectados en Cuadratura, que es un aspecto duro. Es decir que en mi caso, en la base de mis vínulos, Venus me viene con Plutón.
Venus, la belleza, la seducción, lo complementario, me viene en los vínculos junto a Plutón, la destrucción, la muerte y la posterior creación.

Sigo leyendo en el libro:
“Los Aspectos son vínculos energéticos de los planetas que están ligados estructuralmente, que es algo interno, y que se van a expresar externamente. No puedo conocer el amor, la complementariedad, la belleza, sin la destrucción y el poder. Alguien pregunta: -¿Cómo es posible que cada vez que me enamoro aparezca algo tan oscuro en mi existencia? Es así porque esa es mi estructura. Son planetas muy lejanos para la conciencia, pero no para las energías en si mismas. Es un vínculo interno difícil de experimentar porque está asociada la belleza al horror. Es una belleza que me muestra el lado oscuro de la belleza. Yo tengo complementariedad y destrucción, amor y muerte. Para mí, amar significa morir. Amar significa una transformación tan profunda y radical, que voy a sentir que me muero. A través del amor yo me conecto con lo mas oscuro de mi mismo, con lo que más niego de mi. Me tengo que bancar que en mi vida la manera de conocer a fondo lo mas oscuro es a través del amor.”

Leo esto y reflexiono sobre mis parejas, sobre mis afectos, sobre mis padres y hermanos. Sobre la dificultad que tuve durante años en zambullirme en el amor, porque sentía que entregaba mi poder, mi capacidad de control sobre la relación, sin dejar que floreciera y se expandiera el amor.
Mis aspectos oscuros, mis sombras, mis transformaciones, las vivi siempre “después” de haber pasado por relaciones importantes, donde podía ver en retrospectiva todo lo que había podido descubrir sobre mi persona. Pero eso casi nunca sucedía “durante” la relación. No lograba sostener el descubrimiento y la transformación, permaneciendo en la relación el tiempo suficiente como para dejar que surgiera el amor después del enamoramiento inicial.
Hasta ahora.
¿Hasta ahora?

Como alguna vez un Astrólogo me predijo, hace ya muchos años, al llegar a esta edad iba a estar en condiciones de transitar una etapa bien diferente respecto a los afectos “de peso”, y eso podría traer cambios profundos sobre mis antiguas formas vinculares.Y desde una etapa de relativa calma y soledad, hace 5 años apareció casi sorpresivamente esta tromba emocional que no se detiene, que viene conmoviendo mis conocidas estrategias de relación y me está mostrando nuevas facetas que mantenía ocultas, y que me generan resistencias, enojos, hasta algún malestar físico inclusive.
Fue al fin y al cabo mi búsqueda, mi decisión, por más que haya sentido que vino “por sorpresa”, el iniciar este sendero. Y acepté entrar en un terreno desconocido. 
Me arrepentí 500 veces… Y 501 me dije que valía la pena seguir intentado. Me cambió todo.
Dejé mi casa, resigné trabajos, me alejé temporalmente de Bariloche, entré en torbellinos que no eran míos pero que me apasionaban, tal vez por lo exótico que me resultaban, tal vez por permitirme tocar la muerte muy de cerca, y salir vivo.
Dejé amistades, caminatas por picadas recorridas una y mil veces, lecturas, meditaciones.
Me enfrenté a tener a mi lado convulsiones llenas de peleas, gritos, abrazos, llantos, depresiones, risas, incertidumbres. La enfermedad y muerte de Pá. Una familia conflictiva y aceptada, que no era la mía. No saber para donde reorientar mi profesión, viajes imprevistos a lugares no elegidos con anterioridad. Angustias de soledad temporal y encuentros apasionados.

Otro libro, que leí ya hace muchos años, me enseñaba a ver el lado luminoso y las carencias y dificultades de mi Luna en Capricornio.
Aprendí sobre la marcha sus implicancias, a través del tiempo y la dedicación, y profundicé sentimientos que según veo ahora, me pueden acercar a salirme del patrón esquemático de refugio afectivo, donde ir a lamerme las heridas en soledad. ¿Será esto lo que llamaban “trascender la Luna”?

Y ahora, el mismo autor de ese libro sobre las Lunas, me trae el tema de los Aspectos y deja que vea en mi carta la Cuadratura Venus Plutón.
Aquí estoy…
¿Mañana? ¡Quién sabe!

Mientras tanto, el amigo Carutti pinta y describe muy bien las energías de las Lunas y los Aspectos.  En ambos casos, toma como descripciones iniciales para entrar en tema, a la Luna en Capricornio y al Aspecto Venus Plutón, por las dificultades que resultan el asimilar esas energías desde la conciencia.
En los 2 casos, coinciden con mi carta natal…
Me gustaría conocer a Carutti y conversar con él sobre su experiencia y su visión actual, por su aproximación a la temática de la Inteligencia Vincular.

En Villa Gesell hoy, seguiré en Buenos Aires, iré a Bariloche y seguramente mis viajes me irán llevando por otros sitios.
La Bella y la Bestia, el Drácula y su Amada, todo eso junto y AHORA.

Fabián 


martes, 25 de julio de 2017

Amigo, decime qué se siente


Amigo, decime que se siente
Crónica de un viaje a Brasil

El Brasil, en Mayo. Este enorme y subyugante país hermano que atrae la atención desde hace décadas de nosotros, argentinos curiosos, inquietos, a veces envidiosos, innovadores. Aquí vinimos en 2014 a cantarles en la cara nuestra "paternidad" futbolera. Aquí llegaron en 2016 miles de deportistas persiguiendo el sueño de la gloria olímpica. 
El Brasil que sostiene todo, mezclado, a la vez, tan en simultáneo que abruma con lo frondoso y exuberante en el sentido en que uno lo mire. Mundial de fútbol y favelas. Olimpiadas y una presidenta echada del poder. Aviones Embraer y una empresa constructora corrupta de tamaño tal que está haciendo tambalear a políticos de todo el continente.

Los miro y me miro. Veo la "Cidade maravilhosa" de otros tiempos y la pongo en contexto actual. Imagino lo mismo que cuando escucho de Buenos Aires el viejo y ahora un poco cruel "La París de Sudamérica".

¿Qué hay de nuevo? Le pregunto al motorista del aeropuerto que nos lleva por la rodoviaria a velocidad vertiginosa rumbo a la siempre atractiva Copacabana.
- Poco, casi nada. Por las Olimpiadas quedaron unas estaciones nuevas de metro, hacia Barra da Tijuca. Y el Maracaná con sus retoques. Bonito, pero nada más.

En mi imaginaria fantasía urbana habían aparecido nuevas rutas, calles con murales y obras de arte, espacios para hacer deporte a cada cuadra. De eso, nada. La ciudad de siempre se tragó rápidamente, como la selva nativa que crece desaforada, a las sombras de los Bolt, los Ginobilis, los Phelps, los Del Potro. 

Alcanzo eso sí, a ver las mismas construcciones precarias rojizas que trepan por los morros y se cuelgan del verde, para contraste notable con el blanco y el azul. Hacia arriba, el rojo ladrillo a la vista y la verde foresta salvaje. Hacia abajo, los sofisticados hoteles de colores de blanco pálido y el mar azul del color del cielo.

¿Y el fútbol? ¿Pueden volver a soñar con ser "campeoes", como en los tiempos de gloria? Claro que sí. No hay pueblo más futbolero que el brasilero, y se percibe en las calles que aquel lejano 1 - 7 contra los alemanes ya quedo en el olvido. Hoy es todo fiesta, están felices con el nuevo seleccionado con Neymar a la cabeza. La final carioca que justo se juega en estos días entre el Flu y el Fla, la vivo en cada bar, en cada esquina, donde se entremezclan las camisetas y las banderas por igual. Lo veo y no lo creo. Unos al lado de los otros. Y las mujeres casi a la par, gritando desaforadas los goles del rojinegro Flamengo que finalmente le dan un nuevo título local.

Pero hay algo. Es una tristeza extraña. Es una sensación de que "algo falta". Somos tan parecidos. Los miro y me miro.
Los de Lula fueron tiempos felices, para la gran mayoría. Los de Dilma trajeron, me dicen, una señal de alerta. Pero los de Temer, con la corrupción destapada y que sigue supurando, crearon una sombra gris, un velo que lo cubre todo, un vaho con olor raro. Así se vive y lo siento.

Me voy a Buzios, cambio de geografía. Voy a lo pequeño. La pequeña península, las pequeñas bahías, las angostas playas, las calles serpenteantes de pocas cuadras.
Aquí la belleza prístina de los tiempos de la rubia Bardot está quedando como ella, algo ajada, como la fantástica sex symbol que fue cuando caminaba suelta de cuerpo y en topless por aquí. Los recuerdos de un charme que los años y los miles de turistas que pasaron fueron quitándoles el lustre.
¿Se descansa? Seguro. Y también se nada en aguas todavía cristalinas, y la caipirinha sigue siendo rica. Sólo que mi mirada ve también algunos indicios de crisis en las ruas y praias algo sucias, en las Pousadas que ya no deslumbran.
El nativo propio de aquí escasea, como en tantos otros pueblos turísticos. Son casi todos venidos de otras latitudes en busca de prosperidad y vida diferente. Lo primero, lo de encontrar prosperidad, pocas veces se verifica: uno ve muchos argentinos atendiendo bares y hostels, ofreciendo excursiones, haciendo artesanías en las plazas o caminando por la arena entre las sombrillas, vendiendo mallas y pareos. Lo de lograr una vida diferente es más seguro que se concrete. Siempre pasando el día en ojotas y shorts, o en zapatillas y shorts al caer la noche. Lo descontracturado, el olor a mar y puerto pesquero, las temperaturas casi siempre por encima de los 18 grados, hacen que la experiencia de vida sea realmente original. 

Para completar este viaje busco ahora el tercer vértice del extenso Estado de Río de Janeiro. Voy hacia las alturas de casi 2000 metros que coronan el Parque Nacional Serra Dos Orgaos, que debe su nombre a las formas puntudas de sus cimas, cual órgano de catedral. La reserva natural preserva una interesante muestra de "mata atlántica", aquella selva que llegando desde el Amazonas conformaba una única alfombra verde de miles de kilómetros y que incluía al "mato grosso" y "el pantanal".

Hoy, de esta formación costera quedan sólo manchones, protegidos escasamente de la presión demográfica y agrícola que abre surcos que se ensanchan año a año para generar espacios habitables y cultivables. Esta selva es "secundaria", es decir nacida y desarrollada luego de que la "primaria" original fuera talada. Igual crece y se hace habitáculo necesario de más de 400 especies de aves que encuentran allí refugio, entre ellas el jacu, el más visible y llamativo.

El Instituto de gobierno y control de las áreas naturales que organiza y concesiona los servicios turísticos en Iguazú, Tijuca y aquí, se llama Chico Mendes, en honor a un notable ecologista y sindicalista que fuera asesinado en 1988 por oponerse a la tala de la selva amazónica, a manos de inescrupulosos terratenientes. Llamativo ejemplo de un héroe contemporáneo reconocido por el Estado y recordado por la canción "Cuando los ángeles lloran" de Maná, la banda mexicana tan sensible al drama humano.

Sorprende en esta región los nombres de las 2 ciudades que hacen de límite externo y a la vez de portal de acceso al Parque, que son Teresópolis y Petrópolis. Polis, la ciudad. En este caso, de Teresa y Pedro. ¿Quiénes eran estos personajes que ameritan tener su marca en poblaciones que superan las 100 mil almas al día de hoy?

El, Pedro, hijo de Joao VI rey de Portugal llegado a estas tierras empujado por la invasión de Napoleón a la península ibérica. Este Pedro, que cruzó el Atlántico a los 6 años de edad y se quedo para crear la monarquía brasilera y darle una suerte de independencia de la corona lusitana, en 1822, cuando acordó con su hermano portugués que aquí, en Sudamérica, era mejor un rey local a ningún rey. Pedro I tuvo un hijo, Pedro II (vaya originalidad), que se casó con la tal Teresa y fueron rey y reina vernáculos hasta sus respectivas muertes en 1889 y 1891.

Si bien el Palacio de Gobierno estaba en la capital, que por aquel entonces era Río, el Palacio de veraneo estaba aquí, entre las sierras, en la "ciudad de Pedro".  La simple "pesquisa" (investigación) permite a cualquiera averiguar que sorprendentemente aún persiste el "laudemio", un valor obligatorio del 2,5 % del valor de venta de las propiedades del centro de la ciudad que todo comprador debe tributar a los actuales descendientes de Pedro y Teresa. Resabio alarmante de épocas realistas que parecían acabadas desde hace mucho.

El Brasil de hoy, el gigante que siempre amaga a terminar de despertarse y tirar como locomotora a nuestra Sudamérica todavía indefinida en el rumbo a seguir. En esta nueva suerte de transición histórica donde otro ciclo de 10 años acabó con suerte dispar y un sabor amargo por lo que pudo haber sido y no fue. En los inicios de otro ciclo donde la región intentará decidir si está para marcar la cancha y gritar: - !Este es mi partido y aquí están mis dones!, o se sume a la globalidad que tiene hoy al mundo en un borde muy borde, de espaldas a la conciencia del decisivo rol del hombre para con la naturaleza y la biodiversidad. 

Los miro y me miro. Que parecidos somos.
Amigo, decime que se siente...

Fabián  Piqué, Mayo de 2017

viernes, 29 de enero de 2016

Soy

Buenos Aires, Enero de 2016



Soy


Soy hijo de Dios, por ser humano y estar aquí. Al nacer mis padres me pusieron Víctor Fabián Piqué. Voy camino a ser acuariano, vengo de capricornio con mi luna fuerte que espero trascender en breve. So tigre, dirían los chinos. Y mono solar azul, los mayas.Soy cristiano por saber y convicción. Orgulloso descendiente de vascos, mi madre Martha, mi padre Víctor. Nieto de Carlos y de María. Me siento sariri de los Andes al llevar aquí y allá el conocimiento de los pueblos andinos americanos originarios. Soy anam cara, amigo del alma, de aquellos que me dignan con su amistad. Soy honesto, terco, amable, malhumorado, trabajador, observador, curioso. Tranquilo, seguro, algo maniático. Optimista, valiente, obsecado, envidioso y celoso. Y amoroso. So Víctor Fabián Piqué Ortiz, tengo 53 años y aquí estoy.

Ripples (Génesis)

Las Chicas tristes (de ojos azules) vienen en cada tamaño 
Algunas son sabias y otras... 
tienen lindos ojos azules. 

En una hora un hombre puede cambiar 
En una hora su cara parece extraña 
extraña, extraña. 

"Marchando a la tierra prometida". 

Donde la miel fluye ....y tomándote la mano, 
te hace arrodillar. 
Mientras tu estas abajo una charca aparece 
La cara en el agua mira hacia arriba, 
mueve la cabeza, como diciendo, 
Que es la ultima vez que te veras como hoy 

Navega lejos..., lejos... 
"El oleaje nunca volverá" 
se fue para el otro lado 
Navega lejos, lejos 

“La belleza que mueve montañas” 
Esta hundiéndose rápido, eso pasa, tu sabes… 
El agua se pone profunda… 
Parece que no mucho tiempo atrás 
mas bonita era que ninguna que conozco 

Los Ángeles nunca saben cuando les toca 
cerrar el libro... y grácilmente... declinar 
La canción ha encontrado una historia 
que celosa charca es ella 
La cara en el agua mira hacia arriba 
Ella mueve su cabeza como diciendo, 
"Que las chicas tristes de ojos azules ya nunca volveran" 

Navega lejos, lejos 
El oleaje nunca volverá 
se fueron para el otro lado 
Mira dentro del charco... El oleaje nunca volverá 
Bucea al fondo …y yendo a la superficie 
Para ver adonde se fueron 
(se fueron al otro lado).

sábado, 19 de diciembre de 2015

Diarios de Camioneta

Buenos Aires, Diciembre de 2015





En aquel ya lejano 1998, me hice por primera vez en mi vida de un auto elegido especialmente a mi gusto. Más que un auto, mi camioneta. La Montero, polteada, la que me acompañó cuando hice mi mudanza a Bariloche. No hubiera podido imaginar (lejos estaba) de que me iba a resultar tan buena como para mantenerla por 17 años. La terminé sintiendo como una extensión mía, como una herramienta de trabajo, como una compañera de disfrute gracias a esos eternos paseos por la Patagonia, en la que siempre respondió de maravillas. Pero como casi todo en la vida, las cosas cumplen su ciclo. Y en este año tan signado por los desprendimientos, sentí que ya era momento de dejarla andar en otras manos, que pudiera y supiera realizarle los mantenimientos que seguramente requerirá su ya adulta carrocería, su robusto (aunque algo cansado) motor de 2,8 litros. Cuántas amistades y familiares me han acompañado en algunos de los itinerarios hechos a lo largo de la interminable estepa, atravesando arroyos, internándonos en bosques, trepando montañas, cruzando ciudades. 
Se fue, se quedó en Bariloche (al menos por ahora), y ya está cumpliendo otros sueños, no los míos, que ahora viajan por otras geografías, y son arrullados por otras realidades y compañías.
¿Me animaré a escribir los Diarios de Viaje, mis Diarios de Camioneta? Ojalá que sí, son tantos los recuerdos y las anécdotas.... Allí voy.....




sábado, 24 de octubre de 2015

Cerati me dijo



Buenos Aires, Agosto de 2015
Cerati me dijo

Era de día, probablemente de mañana. La plaza estaba llena de vida, el sol radiante, los árboles agitados por una suave brisa, pájaros volando y cantando, palomas buscando su comida. Chicos con sus padres a lo lejos, algunos caminando y otros jugando en las hamacas.
Gustavo vestía sus habituales pantalones, un saco sport sobre una remera y el típico pañuelo anudado al cuello. Estaba sonriente, vital, con ganas de hablar. Y de hecho, lo hizo.

Parados uno frente a otro, yo escuchaba absorto sus comentarios acerca de la importancia del arte en la vida, de la manera en que las canciones y también otras expresiones creativas permiten acceder a la fuente interna del amor y extraer flujos poderosos de energía que se expanden, beneficiando a muchos. Me hablaba de que su misión, como la de tantos otros, había sido la de gestar canciones y poesías que movilizaran hacia el interior de cada uno, conmoviendo estructuras, diluyendo tristezas, para que emergieran alegrías, liviandad, unión.
La charla fue larga, más que charla casi monólogo, yo apenas preguntaba alguna cosa para aclarar ideas o conceptos. Pleno de felicidad, se explayó todo lo que quiso, teniéndome a mí como único y atento oyente en esa escena mágica y colorida.

De pronto, como un rayo, la imagen cambia y me veo entrando en un sanatorio y yendo hacia terapia intensiva. Camino entre gente apurada y con gestos que denotan urgencia, como ocurre casi siempre en los hospitales. Subo una escalera, doblo por un pasillo y el cartel sobre la puerta indica que llegué al lugar deseado. Intento abrir la puerta pero una persona se interpone y me detiene. Me dice que sólo un familiar directo puede ingresar a terapia intensiva y no me animo a engañarlo. No soy pariente. Sé que está allí, a pocos metros de distancia, acostado, en coma. Lo siento. Me quedo con una sensación de tranquilidad. El sabe que yo estoy allí.

Me despierto temprano, como tantas otras mañanas en las que tenemos que salir a llevar a los chicos a la escuela en el auto. Preparo el mate, desayunamos, nos bañamos. A la hora prevista salimos por avenida Maipú y de camino al colegio les cuento con todo detalle el sueño que tuve esa noche, impresionado por la riqueza de los detalles y lo inesperado del episodio. Yo sueño casi todas las noches, pero pocas veces con tanta claridad y sorpresa. Me sonríen, cómplices de pensar en lo “extraño” de mi relato.
Al regreso nos despedimos. Ella se queda en Olivos y yo voy a la estación de tren para ir hasta Retiro. Cuando estoy por subir a la formación me suena el teléfono. Atiendo. Esa llamada hace que busque un apoyo donde sostenerme. Ella me dice que volvió al departamento y encendió la TV. La noticia en todos los canales era una sola. Esa mañana, aquel 4 de Septiembre de 2014, Cerati partía luego de 4 años en coma, mientras estaba internado en la Clínica ALCLA del barrio de Belgrano.
Ella y sus hijos eran mis testigos. Les había relatado mi sueño horas antes de saber lo que ahora estaba escuchando.

¿Qué fue? ¿Por qué fue?

Siento que un espíritu evolucionado y carismático como el de Gustavo, salió esa noche en su última “gira” en la Tierra, a ver si “pescaba” algún mensajero a quien dejar una vez más su mensaje de Amor. Y me “pescó”, y yo lo vi y sentí, y ahora lo comparto.

Quién sabe si no hubo otros que, como yo, hayamos percibido su presencia. Mi tarea está cumplida.
Gustavo siguió filtrando su influencia, aún en aparente estado de inconsciencia. Yo no era un fanático seguidor de Soda, ni tuve discos de su etapa solista. Pero siempre aprecié su música y sabía que estaba en presencia de algo distinto. La prueba que tuve luego, al conocer las expresiones, homenajes y manifestaciones de muchos de sus fans, me lo confirmó.
Ahora Cerati está en mi altar, cerca de mi corazón, un ángel sonriente y feliz por lo que pudo entregar a través de su arte.

Está ahí, los invito a buscarlo.
Infinto….


Fabián Piqué

sábado, 19 de septiembre de 2015

Adiós Nonino



Buenos Aires, Septiembre de 2015

Adiós Nonino

Dicen que Piazzola escribió el tango Adiós Nonino una tarde en Nueva York, mientras intentaba superar la reciente muerte de su padre, ocurrida en la lejana Mar del Plata. El gran Astor se encerró en una habitación de su departamento, conmovido y triste, y de esa emoción surgió su más bella melodía.

Cada vez que tuve oportunidad de escuchar ese tango, sea en vivo o grabado desde un cd, podía percibir en mi piel y mi corazón el sentimiento de amor que debía sentir por su progenitor, convertido en maravillosos acordes de acordeón, violín, piano.

Por eso elegí ese tema para despedir a Pá en aquella mañana de Agosto, en que cerramos físicamente su presencia entre nosotros, luego de meses de padecimiento y debilidad crecientes. Creo que fue un privilegio el que tuvimos, al poder estar reunidos todos, Má, sus hijos, su hermana, sobrinos, para contemplar por última vez su cuerpo grande, sus manos ásperas, sus hombros anchos.

Se murió, nos morimos también nosotros un poco, ya no está. La ausencia se nota y quiero poder mirarla con afecto, para aceptarla y permitir que el dolor haga su trabajo: traernos a la conciencia el desgarro de su partida y así, de a poco, convertir esa aceptación en agradecimiento y sanación. Porque hay mucho por agradecer. Incluso aquello que en su momento fue un desencuentro o una discusión. De todo se aprende y con el perdón en la mano se puede convertir en alegría y experiencia de vida.

Aceptación, agradecimiento, perdón.

Cuántas veces habré intentado practicar este poderoso triángulo de acción hacia la sanación. Una y otra vez, ante cada crisis, partida, decisión difícil o choque de intereses. Y así crecí. Nos lleva un poco más cerca de la comprensión de por qué vivimos lo que nos toca, sabiendo plenamente que somos artífices de aquello que la vida nos trae, de las lecciones y aprendizajes, relaciones y situaciones, lugares, recursos, carencias, afectos, amores.

Conozco casos, como el de Alejandro Corchs (autor de la saga El Regreso de los Hijos de la Tierra) en el que la desaparición prematura de sus padres actuó como disparador de una búsqueda intensa, más espiritual que física, y le permitió caminar hacia el encuentro de su ser. En mi caso, la presencia constante y permanente de mi progenitor, fue el mayor impulso hacia mi propio camino, siendo un gran maestro tanto por acción como por inacción. Al igual que mi Madre.

La muerte está allí, como parte de la vida y la constante transmutación física y energética que nos atraviesa. Esta vez, la cercanía tan dramática de esta eterna compañera me conmovió hasta los huesos, me azuzó toda la estructura.

El ciclo sigue, Pá se fue y nosotros, sus descendientes, somos prueba cabal de algunas de las muchas virtudes que demostró en sus 80 años. Las demás las estamos todavía tratando de incorporar, serán años quizá los que nos demande aprenderlas.

Ojalá podamos también ayudar a otros a transitar sus dolores en los momentos en que un ser querido los deja. Es importante la compañía, la escucha, el abrazo, el silencio compartido.

Adiós Nonino, adiós viejo, hasta la próxima vuelta.
Descansá en Dios y en Paz. Con amor,
Fabián

  

domingo, 24 de noviembre de 2013

La canción que vuela



¿Puede una canción volar? ¿Puede tocar y volver a tocar el hombro de un hombre, a lo largo de décadas?
¿Y llevarlo una y otra vez al momento mágico de un primer beso?
La Pequeña Italia de Nueva York, ese barrio colorido y bullicioso que llena las mañanas de aromas y ropa colgada, como en pleno Nápoles, con chicos gritando y jugando.
Allí, hace años, un compositor inspirado como Stephen Bishop, captó en sus oídos el sonido de guitarras, tambores y panderetas, que lo llevaron a crear una melodía inolvidable y una letra alegre y entradora, que huele a bailes, desfiles, celebraciones. La llamó “Little Italy” y fue un hit en los años ´80.

Esa canción quedó sellada en mi memoria. En un momento donde mi boca apasionada supo besar, mientras sonaba, a mi primera novia.
Durante muchos años, aún ahora, cada vez que podía la escuchaba y recordaba a aquella hermosa chica que una noche tuve abrazada por la cintura mientras bailaba a ritmo lento.
El tiempo pasó, y la canción voló.
Y llegó en un momento a Bariloche, donde ya mucho más maduro, no podía evitar una sonrisa cuando en la radio algún veterano disk jockey la elegía de entre miles de canciones para amenizar el momento.

Hasta que…..

Noviembre de 2013, manejando entre montañas con la rubia al lado, pongo la radio luego de días de no encenderla. Y ocurre la magia nuevamente.
Suena “Little Italy”. Giro mi cabeza a la derecha y la miro. Estiro mi brazo y le rodeo la cintura. Detengo la camioneta y beso aquellos mismos labios que hace 32 años.
La canción voló.
Y yo también

Fabián Piqué