Buenos Aires, Diciembre de 2015
En aquel ya lejano 1998, me hice por primera vez en mi vida de un auto elegido especialmente a mi gusto. Más que un auto, mi camioneta. La Montero, polteada, la que me acompañó cuando hice mi mudanza a Bariloche. No hubiera podido imaginar (lejos estaba) de que me iba a resultar tan buena como para mantenerla por 17 años. La terminé sintiendo como una extensión mía, como una herramienta de trabajo, como una compañera de disfrute gracias a esos eternos paseos por la Patagonia, en la que siempre respondió de maravillas. Pero como casi todo en la vida, las cosas cumplen su ciclo. Y en este año tan signado por los desprendimientos, sentí que ya era momento de dejarla andar en otras manos, que pudiera y supiera realizarle los mantenimientos que seguramente requerirá su ya adulta carrocería, su robusto (aunque algo cansado) motor de 2,8 litros. Cuántas amistades y familiares me han acompañado en algunos de los itinerarios hechos a lo largo de la interminable estepa, atravesando arroyos, internándonos en bosques, trepando montañas, cruzando ciudades.
Se fue, se quedó en Bariloche (al menos por ahora), y ya está cumpliendo otros sueños, no los míos, que ahora viajan por otras geografías, y son arrullados por otras realidades y compañías.
¿Me animaré a escribir los Diarios de Viaje, mis Diarios de Camioneta? Ojalá que sí, son tantos los recuerdos y las anécdotas.... Allí voy.....
3 comentarios:
Me parece que habría que escribir sobre lo viajes de la Montero. Merecés honrarte en tus propios logros y la memoria ayuda a transitar la ruta desde un lugar más íntegro. Suerte con eso
Fabi, esa camioneta nacio en el Invierno de Las Leñas, cuantos recuerdos!!! Uno que atesoro es aquel viaje a Bariloche por la Línea Sur junto a Norita Varela. Nunca voy a olvidar tu gesto adusto cuando pinche un neumático a la entrada de Maquinchao...ja! Mira que eras celoso de tu camioneta!!! Que vengan los diarios de camioneta!
Hermosos recuerdos de mis visitas a tus lares barilochenses...mates mirando el lago en la Montero, en silencio o conversando plácidamente, junto a Zorro tu leal compañero de andanzas. Muy lindos recuerdos amigo!. Y coincido con el comentario anterior: que se vengan los diarios de camioneta!!
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