
Bariloche, Primavera de 2007
El Paisaje
Cerca de Bariloche hay un paraje que se conoce como CarreLafquen (quiere decir lago verde), ubicado próximo a la divisoria de aguas, entre los llamados lago Gutierrez y Mascardi. Allí, sobre la ladera de la montaña, hay un gran bosque, mayormente de coihues. Y muchos cursos de agua clara, cristalina y fría, bajan entre los árboles.
En el invierno de 2006, llovió durante 3 días seguidos. Y la montaña “se vino abajo”, llevando troncos, piedras, y plantas, que aumentaron el ancho de esos cursos bajantes, en escasos minutos. En medio de ese pedregal, en plena pendiente, quedó en pié un coihue, solo, vivo. Con su copa aún verde y su tronco golpeado de un lado y entero del otro. Allí estaba cuando lo ví, hace poco. Antes yo, pasaba de largo. Ahora me habló y me anunció su presencia.
Un Maestro
Supo estar firme donde las aguas se dividen
Supo ser fuerte cuando escuchó “aluvión”
Se aferró a lo suyo, ser árbol
Y sobrevivió
Su copa verde muestra su búsqueda
Su tronco golpeado, su camino
Estuvo ahí por siempre, y fue alguien al ser visto
El humano que lo veneró
El ngwen que lo cuidó
Yo, en su recuerdo
El agua a un lado
Lo seco al otro
La vida, sol y sombra
Luz y agonía
Está allí, y estará
Cobijando pájaros
Susurrando historias
Está en mí y yo en él
Desde aquel día revivido a la distancia
Te siento, serás, seré
FP
fabianpique@bariloche.com.ar
Cerca de Bariloche hay un paraje que se conoce como CarreLafquen (quiere decir lago verde), ubicado próximo a la divisoria de aguas, entre los llamados lago Gutierrez y Mascardi. Allí, sobre la ladera de la montaña, hay un gran bosque, mayormente de coihues. Y muchos cursos de agua clara, cristalina y fría, bajan entre los árboles.
En el invierno de 2006, llovió durante 3 días seguidos. Y la montaña “se vino abajo”, llevando troncos, piedras, y plantas, que aumentaron el ancho de esos cursos bajantes, en escasos minutos. En medio de ese pedregal, en plena pendiente, quedó en pié un coihue, solo, vivo. Con su copa aún verde y su tronco golpeado de un lado y entero del otro. Allí estaba cuando lo ví, hace poco. Antes yo, pasaba de largo. Ahora me habló y me anunció su presencia.
Un Maestro
Supo estar firme donde las aguas se dividen
Supo ser fuerte cuando escuchó “aluvión”
Se aferró a lo suyo, ser árbol
Y sobrevivió
Su copa verde muestra su búsqueda
Su tronco golpeado, su camino
Estuvo ahí por siempre, y fue alguien al ser visto
El humano que lo veneró
El ngwen que lo cuidó
Yo, en su recuerdo
El agua a un lado
Lo seco al otro
La vida, sol y sombra
Luz y agonía
Está allí, y estará
Cobijando pájaros
Susurrando historias
Está en mí y yo en él
Desde aquel día revivido a la distancia
Te siento, serás, seré
FP
fabianpique@bariloche.com.ar
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