Agosto
de 2018, en el Día del Niño
La
punta del ovillo
Para
ir tirando del piolín… (en los inicios del Octavo Ciclo)
En
casa, acostado hace un par de semanas en la cama, leo en el libro:
“En
una carta natal, la base de los vínculos está en los Aspectos. porque los
aspectos son vínculos. En los aspectos reside la matriz vincular del individuo
porque esos planetas van a estar ligados de ese modo hasta el último de
mis días, y se van a expresar en vínculos. De ese modo, si yo tengo Plutón
cuadratura Venus, siempre Venus vendrá con Plutón, no va a haber
posibilidad de que Venus venga sin Plutón”.
Yo
tengo en mi carta natal a Plutón en Casa 4, que es el Hogar, la Familia, y a
Venus en Casa 7, que es la Pareja, las relaciones complementarias. Y los
tengo aspectados en Cuadratura, que es un aspecto duro.
Es decir que en mi caso, en la base de mis vínulos, Venus me viene con Plutón.
Venus,
la belleza, la seducción, lo complementario, me viene en los vínculos junto a
Plutón, la destrucción, la muerte y la posterior creación.
Sigo
leyendo en el libro:
“Los
Aspectos son vínculos energéticos de los planetas que están ligados
estructuralmente, que es algo interno, y que se van a expresar externamente. No
puedo conocer el amor, la complementariedad, la belleza, sin la destrucción y
el poder. Alguien pregunta: -¿Cómo es posible que cada vez que me enamoro
aparezca algo tan oscuro en mi existencia? Es así porque esa es mi estructura.
Son planetas muy lejanos para la conciencia, pero no para las energías en si
mismas. Es un vínculo interno difícil de experimentar porque está asociada la
belleza al horror. Es una belleza que me muestra el lado oscuro de la belleza.
Yo tengo complementariedad y destrucción, amor y muerte. Para mí, amar
significa morir. Amar significa una transformación tan profunda y radical, que
voy a sentir que me muero. A través del amor yo me conecto con lo mas oscuro de
mi mismo, con lo que más niego de mi. Me tengo que bancar que
en mi vida la manera de conocer a fondo lo mas oscuro es a través del amor.”
Leo
esto y reflexiono sobre mis parejas, sobre mis afectos, sobre mis padres y
hermanos. Sobre la dificultad que tuve durante años en zambullirme en el amor,
porque sentía que entregaba mi poder, mi capacidad de control sobre la
relación, sin dejar que floreciera y se expandiera el amor.
Mis
aspectos oscuros, mis sombras, mis transformaciones, las vivi siempre “después”
de haber pasado por relaciones importantes, donde podía ver en retrospectiva
todo lo que había podido descubrir sobre mi persona. Pero eso casi nunca
sucedía “durante” la relación. No lograba sostener el descubrimiento y la
transformación, permaneciendo en la relación el tiempo suficiente como para
dejar que surgiera el amor después del enamoramiento inicial.
Hasta
ahora.
¿Hasta
ahora?
Como
alguna vez un Astrólogo me predijo, hace ya muchos años, al llegar a esta edad
iba a estar en condiciones de transitar una etapa bien diferente respecto a los
afectos “de peso”, y eso podría traer cambios profundos sobre mis antiguas
formas vinculares.Y desde una etapa de relativa calma y soledad, hace 5 años
apareció casi sorpresivamente esta tromba emocional que no se detiene, que
viene conmoviendo mis conocidas estrategias de relación y me está mostrando
nuevas facetas que mantenía ocultas, y que me generan resistencias, enojos, hasta
algún malestar físico inclusive.
Fue
al fin y al cabo mi búsqueda, mi decisión, por más que haya sentido que vino
“por sorpresa”, el iniciar este sendero. Y acepté entrar en un terreno
desconocido.
Me
arrepentí 500 veces… Y 501 me dije que valía la pena seguir intentado. Me
cambió todo.
Dejé
mi casa, resigné trabajos, me alejé temporalmente de Bariloche, entré en
torbellinos que no eran míos pero que me apasionaban, tal vez por lo exótico
que me resultaban, tal vez por permitirme tocar la muerte muy de cerca, y salir
vivo.
Dejé
amistades, caminatas por picadas recorridas una y mil veces, lecturas,
meditaciones.
Me
enfrenté a tener a mi lado convulsiones llenas de peleas, gritos, abrazos,
llantos, depresiones, risas, incertidumbres. La enfermedad y muerte de Pá. Una
familia conflictiva y aceptada, que no era la mía. No saber para donde
reorientar mi profesión, viajes imprevistos a lugares no elegidos con
anterioridad. Angustias de soledad temporal y encuentros apasionados.
Otro
libro, que leí ya hace muchos años, me enseñaba a ver el lado luminoso y las
carencias y dificultades de mi Luna en Capricornio.
Aprendí
sobre la marcha sus implicancias, a través del tiempo y la dedicación, y
profundicé sentimientos que según veo ahora, me pueden acercar a salirme del
patrón esquemático de refugio afectivo, donde ir a lamerme las heridas en
soledad. ¿Será esto lo que llamaban “trascender la Luna”?
Y
ahora, el mismo autor de ese libro sobre las Lunas, me trae el tema de los
Aspectos y deja que vea en mi carta la Cuadratura Venus Plutón.
Aquí
estoy…
¿Mañana?
¡Quién sabe!
Mientras
tanto, el amigo Carutti pinta y describe muy bien las energías de las Lunas y
los Aspectos. En ambos casos, toma como descripciones iniciales para
entrar en tema, a la Luna en Capricornio y al Aspecto Venus Plutón, por las
dificultades que resultan el asimilar esas energías desde la conciencia.
En
los 2 casos, coinciden con mi carta natal…
Me
gustaría conocer a Carutti y conversar con él sobre su experiencia y su visión
actual, por su aproximación a la temática de la Inteligencia Vincular.
En
Villa Gesell hoy, seguiré en Buenos Aires, iré a Bariloche y seguramente mis
viajes me irán llevando por otros sitios.
La
Bella y la Bestia, el Drácula y su Amada, todo eso junto y AHORA.
Fabián

1 comentario:
EXCELENTE¡¡¡ ME ENCANTO¡¡¡
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