
S.C. de Bariloche, 21 de Mayo de 2011
Asombro
Su padre, mi abuelo, había nacido en un pequeño pueblo ubicado entre montañas vascas, a lo profundo de Euskadi.
Era ya anciana cuando pudo cruzar el Atlántico rumbo a esas tierras lejanas que la llamaban con el eco de la nostalgia y la distancia.
Yendo en el autobús que la acercaba hacia Balmaseda, podía sentir su pertenencia ancestral a esos paisajes y esas costumbres que le movilizaban recuerdos y le agitaban la sangre.
Corrió la cortina de la ventanilla y miró, por enésima vez, buscando a su padre en el aire, en el cielo.
Allá a lo lejos, sentía, la esperaban parientes lejanos con los brazos abiertos, sabiendo que portaba en sus genes lo mismo que ellos.
El asombro en su rostro, la mirada curiosa y profunda, quedó grabada para siempre en reflejo del cristal.
Mi Tía Angélica ya está con su padre nuevamente, corriendo alegre por las adoquinadas calles, como cuando era niña.
Fabián Piqué
fabianpique@bariloche.com.ar
2 comentarios:
-que lindo recuerdo de mi mamá, gracias por traerla nuevamente con este recuerdo, un cariño.
muy lindo
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