El color del humo
Todo se puso gris.
El fuego quema, transformando algún elemento combustible en otra cosa que al pasar a otro estado genera humo que se desprende e impregna el aire.
¿Qué se quema?
¿Qué se transforma?
Humo en Neuquén, volcán en erupción.
Humo en Futalafquen, bosques ardidos.
Humo en Buenos Aires, pastizales incendiados.
Humo en Bariloche, volcán en erupción.
¿Qué nos dice?
El hombre de gris, del que hablaba Benjamín Solari Parravicini en sus profecías.
¿Habrá llegado? ¿Lo supimos ver?
En realidad, quizá no sea una persona en particular sino un estado de las personas, de nosotros.
¿Qué es el gris?
Un punto medio entre el blanco y el negro. Pero que necesariamente contiene a ambos.
Me hace pensar. ¿Estamos en proceso de transformarnos?
Ni radical ni peronista, sino en persona socialmente responsable.
Ni cristiano dogmático ni ateo acérrimo, sino mirando el cielo afuera y sintiendo adentro.
Ni mapuche ni huinca, sino sensible a la inclusión de toda la comunidad.
Ni capitalista ni comunista, sino atento a las necesidades de todos los niños carenciados.
El yin y el yang, lo masculino y lo femenino, integrados dentro de cada uno para no sentirnos necesitados de compañía sino deseosos de compartir nuestra totalidad.
El color del humo, es gris y está entre nosotros.
Ponemos a trabajar toda nuestra “tecnología espiritual” en meditaciones, tai chi, astrología, tarot, i ching, terapias, runas, masajes, para buscar el equilibrio, para encontrar el punto medio, para fundir nuestras luces y nuestras sombras en esto que somos.
El fuego transforma, a veces dolorosamente, pero transforma.
No olvidemos que cuando el humo se disipe, el gris quedará en nuestra memoria y el agua lo cubrirá todo.
Que Dios nos bendiga y acompañe en nuestro camino.
Fabián Piqué
fabianpique@bariloche.com.ar
1 comentario:
Preciosa reflexión Ortiz Piqué.
Espero que cuando se disipe la oscuridad de mis ojos, por lo que cosa sea que les hago ... estés por ahí y pueda verte.
Te abrazo
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